Se acerca el verano y en esta época del año me acuerdo siempre de cuando éramos pequeños y mi madre nos llevaba nada más terminar el curso al pueblo. Nos pasábamos 3 meses disfrutando del aire libre, de la falta de preocupaciones, de la piscina y los amigos y cogíamos todas las fuerzas necesarias para comenzar el siguiente año con todas las ganas del mundo.

Eva creo que nunca tendrá eso por varios motivos: Juanpa y yo tenemos que trabajar y los dos juntos coincidimos como mucho un par de semana, no tenemos pueblo y además Eva no tiene hermanos

Todo esto hace que su infancia en nada se pueda parecer a la mía. A veces esto me pone triste, me pregunto si será menos feliz de lo que fui yo. Me preocupa sobre todo que le falte el apoyo, la compañía y el cariño que suponen para mí mis dos hermanos. Supongo que últimamente estoy un poco melancólica… Sé que por mi salud no debo tener más hijos y aunque yo quisiera y pudiera, Juanpa tiene clarísimo que no quiere más, con lo cual darle un hermano o hermana a Eva no es opción, pero me invade la incertidumbre de si por estas decisiones que tomamos basándonos en nuestro deseo de estar mejor, vivir mejor, tener menos complicaciones, etc, estamos condicionando el futuro de nuestra pequeña. Me inquieta si quizá por este motivo su mundo pueda ser más solitario, o si estamos poniendo sobre sus espaldas un peso y una responsabilidad mucho mayores que si pudiera repartirlas y compartirlas con un hermano o hermana.
La vida este año me ha dado un baño de realidad, me ha puesto a prueba a varios niveles y me ha hecho enfrentarme con cosas que no esperaba vivir tan pronto. Estas situaciones te hacen reaccionar de maneras insospechadas, a mí me han causado un gran miedo. Estoy muy susceptible, todo me afecta de maneras que nunca antes lo había hecho… Poco a poco me voy recomponiendo, cogiendo fuerzas para afrontar lo que venga y luchar, pero si algo tengo claro es que mis hermanos están siendo mi gran pilar de cordura. Sin ellos no sé qué haría, no sé cómo estaría, no quiero imaginar una vida sin su presencia. Creo que ese es el motivo por el que ahora me he puesto tanto a pensar en este tema. 

 

Conozco muchas personas que son hijas únicas, que son felices como cualquier otra persona, sé que Eva será feliz o por lo menos haremos todo lo que podamos por que así sea, pero no puedo Evitar sentir cierto vacío. Siento temor a que el día de mañana le podamos faltar, nos convirtamos en una carga y no tenga quien la ayude. Sé que es un pensamiento muy negativo, no estoy en mis momentos más optimistas, pero es una realidad que en cierto modo me preocupa.
Espero que el tiempo me ayude a superar esta sensación, que desaparezcan o por lo menos se reduzcan mis miedos y ser capaz de ver el cielo azul tras las nubes negras y disfrutar del sol de verano como cuando era pequeña. Hasta que ese día llegue, me alegro de haber puesto voz a mis sentimientos, de alguna manera me siento más libre…
Un abrazo y gracias a todos los que estáis apoyándonos en estos momentos y en especial a mis hermanos, os quiero!!!!