Eva no es una de estas niñas que nunca se ponen malas, de hecho la pobre suele ser de las que coge los virus al vuelo. Vamos que si le tosen cerca parece como un imán, todos los miasmas van a ella. Durante sus 3 primeros años de vida hemos padecido sobre todo otitis y laringitis, llegando en época de invierno a sufrir un episodio al mes que suele acabar con toma de antibióticos.

Durante todo este tiempo he oído y probado de todo, le han visto varios médicos y ninguno ha parecido darle importancia. Todos acaban diciendo que es normal, que le pasa a todos los niños pequeños que van a guardería/colegio. Pero yo me resisto, no entiendo cómo puede parecerle a nadie normal que un niño pueda estar malo incluso cada dos semanas!

Creo que se podrían hacer muchas cosas, seguramente con que los padres tuviesen más facilidades para cuidar de sus hijos cuando están enfermos se reducirían mucho los contagios en los centros educativos, sin embargo, esto parece algo poco probable, por no decir imposible…

¿Qué hemos hecho nosotros? Lo cierto es que la cosa va mejorando, lo achaco principalmente a la edad, Eva ya es más mayor y ya sabe por fin sonarse los mocos. Este sin duda es uno de los avances que yo más esperaba que hiciese. También precisamente por ser mayor se lleva menos cosas a la boca y supongo que eso hace también que entre en contacto con menos gérmenes. Además hemos adoptado una serie de rutinas que creo que ayudan a prevenir las tan temidas otitis:

  • Secarle los oídos bien después del baño
  • Sonarle bien los moquitos cada mañana y siempre que suene como si tiene más de la cuenta
  • No abrigarla en exceso para evitar que sude pero cubrirle las orejitas cuando hace mucho frío
  • Inclinar la cama
Igual parecen cosas que todos hacemos cada día, pero sobre todo el hecho de inclinar la cama creo que es clave en el caso de Eva para evitar este tipo de infección. Los niños pequeños contraen este tipo de otitis más frecuentemente que los mayores por 3 motivos:

  • Su trompa es más corta, más horizontal y más recta, lo que facilita más la entrada de las bacterias. 
  • Su trompa es más flexible, con una abertura más pequeña y fácil de bloquear. 
  • Los niños pequeños tienen más resfriados y por tanto más mocos y por tanto más probabilidad de que esos mocos se acumulen e infecten en sus oídos.

Truco: inclinar la cama

Al inclinar la cama conseguimos facilitar el flujo de la mucosidad y su expulsión. Inclinar la cama se puede hacer de muchas maneras. Cuando Eva era un bebé colocábamos toallas debajo del colchón de su cuna. No me gustaba mucho porque el colchón no quedaba bien recto y me preocupaba que su espaldita pudiese sufrir así que comencé a usar libros debajo de las patas. Esta solución dejó también de gustarme cuando comprobé el deterioro que sufrían los pobres libros. Entonces encontré por Internet unos bloques especialmente diseñados para este fin: blocks Spacebabies.



Estos bloques pueden elevar hasta un máximo de 10 cm si colocamos 3 piezas en cada pata. En nuestro caso hemos puesto 2 en cada pata porque 3 nos parecía demasiado inclinado. Las patas de nuestra cama o cuna no deberán superar los 7 cm de ancho.

Me ha costado bastante encontrarlos para comprarlos. Antes los vendían en España pero parece que ya no, y en Amazon de UK, las tiendas que los tienen no hacen envíos internacionales.

Al final buscando mucho decidí comprarlos en una tienda de Dinamarca: Badadut.dk porque tenían la posibilidad de efectuar el pago con Paypal que siempre me da más seguridad, pero en Bmini están más baratos.

Y vosotros, ¿tenéis algún remedio o recomendación para prevenir esta y otras complicaciones de los fastidiosos catarros de nuestros hijos?

Un abrazo!