No me malinterpretéis, no es que sea mala madre, no creo que lo sea. De hecho, por regla general creo que cada madre es la mejor para sus hijos. Sin embargo, no soy perfecta y no creo en la perfección. A veces me da la sensación de que la sociedad trata de vender demasiado la imagen de madre impoluta, entregada, perfecta y todopoderosa, que no concuerda demasiado con el sentimiento generalizado que tenemos las mamis reales.

Hoy quiero hablaros de un movimiento, un club, o como queráis llamarlo, que ha surgido hace poco en las redes, y que expresa con un tono de humor, realidades del día a día que vivimos muchas madres. Creo que precisamente ese sentido del humor es clave para sobrellevar con buen ánimo la “crianza moderna”. Hay demasiadas teorías y libros sobre cómo hacer las cosas bien, demasiados escaparates de la perfección y pocas madres que confiesan que en la maternidad no todo es de color de rosa. Afortunadamente, esto último está cambiando, y lo está haciendo rápidamente. Las madres estamos empezando a compartir también los malos momentos, a confesar que nos equivocamos, que a veces alzamos la voz, deseamos estar solas de vez en cuando o hacemos lo contrario de lo que habíamos dicho que haríamos. Porque señores y señoras, la maternidad en teoría es bien distinta de la realidad.

El club de las #malasmadres, que ha sido creado por Laura Baena, del blog la niña sin nombre, para mí es como ese lugar donde compartir y presumir de nuestras imperfecciones, un punto de encuentro donde apoyarnos, acompañarnos y reírnos juntas.

Me encantan sus TIPs, me hacen sonreír y me siento identificada con la mayoría de ellos, y es que además muchos son propuestos por otras mamis del club.

Me parece una de las ideas más divertidas y frescas que hay ahora mismo en la blogesfera, me encanta formar parte de esta comunidad y quiero agradecerle a Laura todo el esfuerzo que sé que está realizando. Hoy he querido destacar un TIP que siento como si lo hubiese escrito yo misma (en este caso lo propuso @zomeno).

Y se lo dedico con todo el amor del mundo a mi madre, que a veces me critica un poquito, pero siempre está ahí cuando la necesito, me quiere con locura a mí y todavía más si cabe a Eva.

Te quiero mamá!

Un abrazo,