Hoy he decidido presentar una nueva sección y va a ser de esas cortitas que tanto le gustan a la madre novata. Después del éxito cosechado por mi entrada DIY: Mesa de dibujo IKEA hoy he decidido darle una nueva interpretación a estas siglas e intentar crear una nueva tendencia de proyectos propios de las madres de hoy en día: DIY: Destroy it yourself, mi especialidad.

El trabajo que os presento hoy me ha llevado 2 semanas de trabajo hasta lograr el acabado que os mostraré al final. Lo primero es lo primero, el origen o selección de materiales necesarios.

Sólo me han hecho falta:

  • Esmalte de uñas transparente, vale cualquier marca, en mi caso me salió gratis porque me lo llevé de casa de la abuela. Yo creo que era de los chinos.
  • Quita esmaltes, da igual la marca también, imagino que no alterará el resultado final.
  • Quita manchas, también me atrevería a decir que da igual el tipo y la marca… Por si os interesa, el mío era  especial para bolis.

 

Instrucciones paso a paso:

1. Usar la camiseta durante un mes, al menos 2 veces a la semana con los consiguientes lavados, secados y planchados. Combinarla con unos vaqueros en los que el cierre de botón sobresale lo suficiente como para hacer pequeños agujeros en todas tus camisetas favoritas…

2. Preguntarle a tu madre si tiene arreglo o se puede hacer algo para disimularlo.

3. Escuchar a tu madre. (Este paso es la clave)

4. Llevarte el esmalte transparente que te ha dado tu madre como parte de la solución a casa y seguir sus instrucciones al pie de la letra sin cuestionarte nada, no en vano es tu madre y lo sabe todo.

5. Coger el esmalte y mojar ligeramente la yema de un dedo con él y pasarla por el reverso de la camiseta justo en la zona de los agujeros. En ese mismo instante darte cuenta de que has metido la pata porque tu camiseta gris ahora presenta unos surcos más oscuros que sabes que no se quitarán…

6. Llevar la camiseta a la cesta de la ropa sucia con la esperanza de que todo sea un mal sueño.

7. Recoger la camiseta del montón de la ropa planchada y desdoblarla. Ahí seguirán tus manchas tal y como las habías dejado días antes. No perder la esperanza.

8. Sumergir la zona en quita esmaltes con la esperanza de que no se decolore más y volver llevarla al cesto de la ropa sucia… (hay que ser un poco ilusa)

9. Recoger de nuevo la camiseta perfectamente dobladita y comprobar si todo ha vuelto a su estado original, cuando los agujeritos sólo los veías tú. Descubrir que la mancha sigue ahí, ahora rodeada de un surco más grande…

10. Tratar la zona con un quitamanchas, total ya no tienes nada que perder. Hay que empapar bien la zona y la dejarla de nuevo en el cesto de la colada.

11. Repetir los pasos 7 y 9 esperando que tu camiseta favorita pueda volver a su cajón. Admitir la realidad y comprobar que ha aparecido una tercera franja decolorada alrededor de la mancha original y el cerco del quita esmaltes.

Aquí os dejo el resultado final. Se me ha ocurrido recortarla y dejarla en plan ombliguero para llevarla con tops de tirantes aunque la cosa está complicada porque la mancha llega casi a las letras ¿qué os parece? ¿Creeís que podré volver a ponérmela? ¿Se os ocurre alguna otra forma de darle uso que no sea como trapo limpiatodo?

Muy pronto nuevos proyectos DIY!!!!

Un abrazo,