Así es como he decidido llamar a mi hija Eva, porque ella no es ninguna víctima de la moda sino toda una asesina de tendencias. Acabamos de entrar en la fase soy lo suficientemente mayor para ponerme lo que quiera pero mejor dame tú de comer no sea que me canse… 
Personalmente, siempre me ha gustado la moda y he considerado que tengo cierto estilillo, difícil de clasificar, pero con gusto. En el apartado moda bebé hasta ahora me había lucido con la inestimable ayuda de la abuela Loli y la tía Marta, locas perdidas por su niña y compradoras compulsivas de ropita talla mini. No nos han faltado todo tipo de modelitos para desfilar por las calles de Madrid. Eva, hasta ahora, ha podido presumir de un armario con más zapatos que Imelda y vestir alta costura como Kenzo. 
Hoy todo eso es historia, mi fashionkiller ha tomado las riendas de su armario y ha decidido revivir el estilo más puro ochentero y emular a Madonna en sus orígenes, con todo tipo de superposiciones y combinaciones imposibles.

Su combinación favorita es la superposición de faldas con vuelo sobre todo tipo de pantalones, véase:

OPCIÓN A: falda sobre leggins (casi aceptable con algunos tipos de leggins, aunque ayer me combinó una falda blanca de verano de Zara sobre unos leggings rojos de topos blancos. Añadió al conjunto unos calcetines de rayas rosas y azules y una camiseta con un tono rojo completamente diferente al de los pantalones. No tuvo por menos que rematarlo con una sudadera rosa y unas botas biker marrones…Vamos, un horror!
OPCIÓN B: falda sobre vaqueros ( es para verlo…)

OPCIÓN C: falda sobre pantalón de chandal, digno de museo de los horrores de la moda. El martes pasado se puso un tutú negro sobre el chandal de la guarde (pantalón azul marino y sudadera celeste). Lo remató añadiendo una chaqueta de perlé veraniego salmón sobre la sudadera… para morirse!!!
Y os preguntaréis por qué no hago nada al respecto, pues porque ya bastante me tengo que pelear con ella por cosas más importantes. Me parece bien que experimente y la única que sale perjudicada es mi credibilidad como buena prescriptora de moda.

Así que os podréis imaginar que cuando salgo con la niña me paso un buen rato aclarando quién es la responsable de su aspecto, una vez aclarado esto a disfrutar!

¿Vuestros peques tienen tan mal gusto como la mía? 
Un beso a tod@s!