Hace cinco años Juanpa y yo visitamos por primera vez Nueva York, fue algo que no olvidaré nunca. La sensación de estar inmersa en mis películas favoritas, de conocerlo todo sin haber estado antes allí era sobrecogedora. Me gusto cada rincón, la gente, el ambiente, TODO.

Después de viajar a Japón pensé que ningún otro lugar que visitase podría igualarlo, pero me equivocaba. Nueva York lo logró y me enganchó para siempre. Estuvimos 8 días, pero no fueron todo vacaciones pues yo tenía que dar una charla en la universidad así que los 3 primeros fueron mezcla placer y trabajo. No queríamos perdernos nada, así que recorrimos toda la ciudad a pie, fue realmente agotador. El penúltimo día no sentíamos los pies y decidimos descansar un poco en el hotel. Era un lugar muy acogedor, con las típicas escaleras que salen en las series americanas. Daban ganas de salir un rato a sentarse, tomar el aire y confraternizar con tu vecino al puro estilo Friends.

En el hotel Chandler teníamos a nuestra disposición películas y series para ver en la habitación, así que para no romper el encanto del viaje decidimos darle una oportunidad a “Sex & the City“. Nunca antes la habíamos visto, ni él, ni yo y la verdad es que nos gustó, era como seguir paseando por la ciudad de la mano de 4 locas encantadoras y un poco excéntricas. Cuando volvimos a España seguimos viéndola y recordando así, con cada capítulo, nuestro maravilloso viaje.

Sex & the City fue una serie rompedora en muchos aspectos. Una forma de ver los treinta y los cuarenta de una forma diferente prolongando la juventud hasta el límite que nuestro espíritu quiera poner. Ofrecía una visión de las mujeres que nunca antes se había expuesto y fuimos muchas las que nos sentimos en parte identificadas con ellas o con algun aspecto de su personalidad. Todas queríamos tener un grupo de amigas así y compartir las mismas experiencias que ellas. Viendo esta serie fue la primera vez que oí hablar de los tuppersex.y que vi por primera vez al “conejito”.

En aquel momento me pareció una experiencia que compartida con buenas amigas debía ser irrepetible y me prometí a mi misma que algún día, si tenía ocasión asistiría a una reunión. Hoy gracias a Madresfera he podido vivir esta experiencia y tengo que decir que lo pasé genial. Tuve la suerte de compartirla con la madre novata, star en rojo, waleska, desmadreando, la madre ninja, verónika y begobolas. No pudimos hacer mejor equipo, una mezcla de timidez con desparpajo que nos hizo a todas reírnos como locas y disfrutar de cada juguete como niñas. Claro que si la compañía era excelente, las anfitrionas no podían ser mejores. Las chicas de Femxy no borraron su sonrisa de la cara, y qué sonrisa! Me encantó conocerlas y con ellas no había vergüenza posible, todo era sencillo, un juego. Además todo estaba organizado a la perfección, no faltaron los mojitos y las tapas para que todas disfrutásemos al máximo de la velada. Nos fueron introduciendo en el mundillo poco a poco. Primero unos polvos con sabor, ummmm! Luego unos aceites de masaje comestibles, seguimos con los lubricantes de frutas, las cremas estimulantes, la vela que no quema y cuando nos quisimos dar cuenta ya teníamos entre las manos los primeros juguetes.

El primero que reconocí fue el Vibrador TIANI negro, nada más verlo recordé la escena de la película “La cruda realidad” donde Katherine Heigl vive una escena de lo más pintoresca en un restaurante mientras lo lleva puesto después de haber perdido el mando a distancia…

 
 
Todas observamos expectantes el muestrario de juguetes eróticos, los tocamos, jugamos con ellos, son realmente bonitos, pero en el fondo todas estamos deseando ver a la gran estrella del show. Al vibrador que fue capaz de hacer perder la cabeza a la mismísima Charlotte en la mítica serie. Y es que este producto es la estrella del catálogo, el infalible, el mejor. Y no desmereció, cuando apareció en escena todas evocamos a aquel famoso capitulo en el que este pequeño utensilio saltó a la fama. No sé si lo calificaría como ellas, bonito en este caso no sé si es la palabra, femenino sí, y efectivo sin duda.

Yo ya he hecho la carta a los reyes… y vosotras????

¡Viva la sexocracia!

Un abrazo,