Ha pasado un mes y 22 días ya desde el regreso al cole de nuestra peque. Tenía pendiente este post todo este tiempo y pensaba escribirlo con un tono positivo. Lo cierto es que desde el 1 de septiembre la peque se ha puesto malita 3 veces: una con un virus que le dio sólo fiebre y que duró un fin de semana, otra con una faringitis que también duró 3 ó 4 días y por último este fin de semana placas en la garganta. Han pasado 52 días, lo que quiere decir que la peque ha enfermado cada 17. Esto puede parecer a simple vista mucho, pero si lo comparamos con las estadísticas de año pasado, cuando la peque se ponía enferma cada 3 días de guardería y se tiraba en casa entre 7 y 15 días… pues la verdad es que no está tan mal.

Este ha sido un fin de semana complicado, más si añadimos el hecho de que el viernes cuando preparaba a la peque para llevarla a casa de la abuela se cayó y se golpeó la cabeza con un canto. Por supuesto se hizo un corte, con el consiguiente susto de su pobre madre, o sea yo. No faltó la visita a urgencias, donde confirmaron que el golpe en la cabeza no era nada y no necesitaba puntos y que la peque tenía algo de garganta. Inicialmente lo catalogaron como virus, pero al día siguiente en uno de sus gritos de dolor desesperado al intentar tragar, su padre pudo comprobar que tenía placas. Así que llamamos al teléfono de atención del seguro privado con la esperanza de que nos mandasen un médico a casa. Esperábamos así ahorrarnos otra visita a urgencias, que normalmente suele ser a la par traumática y agotadora. Sabíamos que tenía la garganta mal y las placas precisan tratamiento antibiótico, nos faltaba la confirmación médica y la receta, así que cuando llegó el médico del seguro, en 10 minutos le diagnosticó y pudimos ir a comprar su medicina. Con el antibiótico mejoró rápidamente pero, madre mía lo que le cuesta tragarlo!! Es una verdadera lucha campal. La primera toma fue la peor. La pobre terminó vomitándola. Fue todo un show que no os voy a relatar porque no es apto para estómagos sensibles. ¿Cómo hacéis vosotras para que se lo tomen?¿Tenéis algún truco?

El domingo la peque ya estaba mucho mejor, hoy se queda con la abuela y mañana volverá al cole. El año pasado la hubiese dejado una semana en casa con mi madre pero este año confió mucho más en la guarde y especialmente en su profe. La peque se queda siempre contenta por las mañanas y me cuesta un triunfo llevármela a casa por las tardes, vamos, todo lo contrario que en el anterior centro, donde todo eran lágrimas. Cuando la observa mi madre por la cámara (yo no puedo, lo tengo bloqueado en el trabajo), dice que siempre la ve contenta y jugando con los demás niños, la ve comer y dormir con normalidad. Tengo que decir que lo de la cámara me tranquiliza, me gusta saber que puedo verla aunque no lo haga normalmente. La peque ha evolucionado mucho en estos días. Come con más autonomía, habla más, canta canciones del cole, y dice alguna palabra en inglés!!! Aunque no es oro todo lo que reluce, aprende cosas buenas… y malas. Ahora ha comenzado a pegar, da cachetes a diestro y siniestro. Ya pasó también una fase de mordiscos, uno de los cuales se lo llevó el muslo de Madresfera… Hemos conseguido que deje de morder pero lo de que pegue sopapos nos está costando más. La profe nos ha dicho que ya estaba tardando, que había sido muy buena hasta ahora, pero que es normal porque todos los demás niños lo hacen y a estas edades imitan todos los comportamientos. Lo cierto es que al principio me consoló, pero luego me inquietó bastante. ¿Qué cosas aprenden nuestros peques en la escuela?

Cabreo monumental de Eva porque no la dejo jugar con un palo…

Se nota que estamos en los famosos dos años, Eva sigue siendo alegre y cariñosa pero tiene muchos berrinches y pataletas. Nos cuesta que nos haga caso y los “castigos” son frecuentes. Entendiendo como castigo que la sentamos en la trona en contra de su voluntad para que se esté quietecita cuando se empeña en trepar a lugares peligrosos o a poner en riesgo su integridad física. A veces también huimos de ella intentando ignorarla mientras nos persigue por toda la casa berreando. Esto lo hacemos cuando no conseguimos razonar con ella, después de haber intentado explicarle que entendemos su frustración, darle cariño, consolarla, etc. La verdad es que cuando se pone así y tratamos de acercarnos de forma cariñosa acabamos recibiendo algún arañazo o empujón. Estas dos medidas son las únicas que parece que funcionan con ella. En fin, confío en que es muy pequeña y que todo esto no sea más que una anécdota. Espero recuperar a mi peque muy activa pero pacífica en poco tiempo y que en vez de tortas vuelva a repartir besos y se pueda razonar con ella.

¿Vosotras qué hacéis cuando vuestros peques pegan a otro niño o incluso a vosotras?

Un abrazo,