¿Por qué escribes un blog? ¿Ganas algo con ello? ¿Compensa el esfuerzo?

Estas son preguntas que me hace mucha gente. Para responderlas comenzaremos con un poco de historia.  En 2009 empezamos a escribir el blog Juanpa y yo para poder relatar en directo nuestros viajes a familiares y amigos. Además nos serviría como cuaderno de viaje o como álbum de recuerdo. Al poco tiempo me quedé embarazada, dejamos de viajar y el pobre blog se quedó abandonado. Entonces, durante el embarazo y los primeros meses después de nacer la peque, estuve navegando mucho en busca de ideas de decoración y experiencias parecidas a las que yo estaba viviendo en ese momento. Comencé a seguir muchos blogs, a conocer y preocuparme por vidas ajenas y tuve la necesidad de compartir también la mía.

La maternidad es un viaje complicado, lleno de dudas, de inseguridades. El primer hijo es el que destapa la caja de pandora. La vida cambia por completo y aunque nos lo hayan advertido por activa y por pasiva, hasta que lo vivimos en carnes propias, no somos verdaderamente conscientes. En mi caso, además, ser la primera de la familia y de mis amigas, me hizo sentirme muy sola ante el peligro. Escribir comenzó siendo una forma de desahogo, una conversación 1 a n sobre la maternidad y sus demonios. Comencé hablando sola pero muy pronto tuve respuestas y comencé a sentir el calor del 2.0. Amigas que sin tener cara me acompañaban día a día, que me echaban una mano con lo malo y se alegraban por lo bueno que me pasaba.

Entonces llegó el 15J, y su espíritu inundó las redes sociales y los blogs de buen rollo. Su lema “Desvirtualización Real Ya” se coreaba por todas las esquinas de la blogesfera y sonaba bien fuerte en Madresfera. Poner cara a blogueras, que en algunos casos ya te habían desnudado el alma, fue sin duda emocionante. No me llevé ninguna sorpresa negativa, todo lo contrario. Allí se crearon lazos tan fuertes que dudo mucho que nadie ni nada los puedan romper. Sin duda, no habría sido posible sin el trabajo que realizaron las socias: mi gremlin no me come, la niña sin nombre y me gusta mi barrio demostraron ser unas maestras de ceremonias excepcionales. Como publicistas, community managers y organizadoras de eventos no tienen precio. Ahora lo han logrado de nuevo. El pasado viernes volvieron a mover sus hilos para reunirnos a todas y así poder compartir una de sus míticas GTerapias. En una atmósfera quizá más relajada que el 15J, el 28S se transformó en una cena de más de 30 colegas. Se compartieron confidencias, risas, recuerdos e incluso se hablaba de alianzas profesionales y proyectos a futuro. No en vano, entre estos 30 blogueras y bloguero, encontramos gran variedad de profesionales: farmacéuticas, fotógrafas, informáticas, ilustradoras, publicistas, diseñadoras, cocineras, periodistas, arquitectas, profesoras, ingenieros industriales, etc. Quién sabe, lo mismo todas juntas podríamos dominar el mundo si nos lo propusiésemos… jejeje. Ahora en serio, es normal que surjan todo tipo de alianzas y colaboraciones y eso es genial. Pero lo verdaderamente alucinante es el hermanamiento personal.

Chin chin!

He encontrado amigas de verdad, amigas 3.0. Gente en la que confío plenamente, a las que no me da miedo contarle nada, con las que soy yo misma al 100%. Amigas con las que hablar de todo y de nada, que te saludan cada mañana y te desean buenas noches antes de caer rendida a los pies de Morpheo. Amigas con las que estás deseando compartir tu vida y para las que no existe distancia física. Eso no lo paga nadie y es el mejor beneficio posible. Ahora ya puedo responder a las preguntas planteadas al principio.

¿Por qué escribes un blog? Me gusta ¿Ganas algo con ello? He ganado unas amigas que valen más que las pesetas ¿Compensa el esfuerzo? Lo recompensa con creces.

Un abrazo,