El segundo cumpleaños de Eva fue todo un éxito, a pesar de que no lo pensaba celebrar demasiado inicialmente porque es muy pequeñita y todavía no tiene amigos de verdad. Decidimos organizar una fiesta con sus nuevos amigos del mundo 3.0. Durante los primeros minutos de la fiesta estaba muy vergonzosa, al final se lo pasó bomba jugando y quitándole sus juguetes a todo aquel que se atreviera a tocarlos. Al final de la tarde yo creo que comenzó a compartir alguna cosa con cierta normalidad, pero está claro que está en plena fase del “todo es mío”.

No tuve mucho tiempo de preparar la fiesta, pero sí mucha ayuda, física y moral. Desde Lionville, Desmadreando nos hizo llegar la tarta más bonita que he tenido el gusto de comer (y además estaba muy rica). Desde Barcelona, Peineta estuvo varios días enviándome las recetas de sus pintxos estrella. Y por supuesto, desde Madrid, la madre novata me ayudó a ultimar los preparativos para el gran evento jejeje.

Mi casa no es una mansión, así que invité probablemente más gente de la que debería y menos de la que me habría gustado. En estas ocasiones una vez comienzas a elaborar la lista cuesta mucho cortar. Finalmente Juanpa dijo hasta aquí, y ese fue el límite de invitados (bastante más amplio del que yo pensé que sería…). Al final después de algunas bajas muy lamentadas, nos juntamos 25 personas (16 adultos y 9 niños de 7 meses hasta casi 3 años).

 

La decoración fue muy sencilla: un mural, algunos detalles en la mesa, globos y una zona para bebés a la que bautizamos Baby Chill Out y que finalmente sólo disfrutó Victor, el benjamín del grupo, porque los demás bebes gateaban a sus anchas entre nuestras piernas. Lo mismo te podías encontrar a Tamagochi en la habitación que a la niña sin nombre debajo de la mesa. Me resultaba muy gracioso verles de un lado para otro tan tranquilos jejeje. Además N nos hizo un regalo muy especial: gracias a la madre del gremlin consiguió gatear su primera distancia hacia delante, nada como un buen iPad para motivarla.

Los más mayores, custodiados por Juanpa disfrutaron de los juguetes de la habitación de Eva, sobre todo cuando no estaba Eva. Ella sin embargo disfrutó mucho dando de besos a todos los niños. El que más la sufrió su vena besucona fue el pobre tenedor, que no sabía cómo quitársela de encima… El guaje y el gremlin se llevaron para casa también unos cuantos achuchones. Me encanta cuando es tan cariñosa (no diré lo mismo cuando tenga más años), le da besos hasta a los escaparates por la calle y a los espejos de los ascensores y yo con lo escrupulosa que soy peleándome con ella para que no lo haga jeje. Volver con ella de la guarde es todo un show…

Volviendo a nuestra fiesta, cuando llegó el momento de soplar la tarta y los regalos, se notaba que Eva estaba nerviosilla. Tuvieron que ayudarla con los envoltorios y todo lo que recibió le encantó.

Al final nos lo pasamos genial todos, la peque disfrutó muchísimo y prueba de ello fue que durmió como un tronco toda la noche. Ganas nos dieron, durante un instante, de repetir todos los fines de semana jejeje.

Un abrazo,