Esta es una sección con la que quiero recordar y compartir los mejores momentos en imágenes de los dos primeros años de vida de Eva. Empezó en agosto y terminará justo la semana de su segundo cumpleaños. 

Febrero y los primeros días de Marzo fueron, sin lugar a dudas, una de las épocas más difíciles y duras que hemos vivido con Eva. Ya pintaba mal desde el principio, apenas me quedaba tiempo para reincorporarme al trabajo y por tanto, no podría disfrutar de mi peque todo el día como hasta entonces. Esto ya se me hacía cuesta arriba, pero no contentos con eso, tuvimos varias incidencias extras. Visitamos urgencias por primera vez desde que Eva nació, y observaron lo que ellos denominaron una hipertonía en ella. Nos derivaron al neurólogo y nos dieron cita al lunes siguiente. Mi gran error fue bucar el palabro por internet, con el consiguiente susto y disgusto, pues todos los resultados que me ofrecía Google eran de todo menos buenos… Además el neurólogo, lejos de tranquilizarme o explicarme qué implicaban esos indicios que habían detectado, pasó de mí y se limitó a darme otra cita tres meses más adelante para “seguir observánsola”. Tengo que admitir que para intentar tranquilizarme un poco, acudí a varios pediatras y a otro neurólogo por lo privado. Si bien ninguno me pudo decir que Eva no tuviese nada de nada, era demasiado pequeña para saberlo con seguridad, sí que me dijeron que su evolución parecía normal y que su hipertonía no tenía necesariamente que implicar ningún mal mayor. ¿Tanto cuesta decir esto?

Pero aquí no termina todo, a una semana de volver a trabajar, Eva se volvió a poner mala, esta vez pintaba peor y así fue. Tenía neumonía. Nos pasamos la última semana juntas en el hospital… Os podéis imaginar con qué cara volví al despacho después de eso.

Además, tuvimos que raparla porque le había salido costra láctea en la cabecita y cuando se le desprendía se llevaba mechones de pelo. Vamos, ¡monísima! No había otra alternativa posible más que cortar al cero.

Estas fotos son de cuando Eva ya estaba recuperada y peloncita. Nos encanta jugar juntas en el sofá y darnos achuchones. Incluso sin pelo a mí me parece que está para comérsela.

Un abrazo,