El sábado os contaba cómo nos estaba afectando la vuelta a la guardería. Cuando comencé esa entrada ni si quiera se había puesto mala la niña. Iba a estar dedicada a las alteraciones que habíamos sufrido en nuestras rutinas. Sin embargo, al despertar de la siesta comenzaron a saltar nuestras alarmas. La niña desprendía mucho calor y lloriqueaba más que de costumbre. Además, no quería comer nada de nada. Decidimos ponerle el termómetro y nos confirmó nuestras sospechas. La peque tenía más de 38º y pico de fiebre. Le dimos apiretal y le bajo casi instantáneamente. Parecía incluso que no le pasase nada. Barajamos la posibilidad de que fuese falta de hidratación porque no había querido beber agua en toda la mañana. Como estaba contenta y no presentaba más síntomas, decidimos salir un rato y observarla por si las moscas. Todo parecía ir bien, volvimos pronto a casa, cenó regular y comenzó a subir de nuevo la temperatura. Todavía no habían pasado las horas suficientes para volver a darle medicina, así que decidimos acostarla y esperar un poco. Era obvio que algo no iba bien, estaba muy quejumbrosilla, cada poco gimoteaba y se movía más de la cuenta. A las 23h le dimos de nuevo apiretal y esperamos que funcionara tan bien como por la tarde… no fue así. No le llegó a bajar del todo y a las 3 de la madrugada estaba ardiendo con 39º y pico. Como había pasado poco tiempo alternamos el paracetamol con el ibuprofeno. Por suerte el dalsy sí que hizo efecto y empezó a sudar en cuestión de minutos. Dormimos juntos los tres hasta casi las 9 de la mañana y decidimos llevarla a urgencias para que la echasen un ojo (hubiésemos ido al pediatra, pero como era domingo no nos quedó otra opción).

Una vez allí la hicieron unas cuantas perrerías, pobrecita mía. Observaron una manchita (lo llamaron petequia o algo así) que les llamó la atención, vieron cierta rojez en los oídos y algo de irritación en la garganta, pero nada concluyente. Debido a la mancha decidieron dejarla en la sala de observación unas cuantas horas por si aparecían nuevas marcas en su cuerpo. Lo cierto es que a mí me sonaba que tenía esa mancha roja desde siempre pero claro, en estos casos es mejor no arriesgar. Afortunadamente, no apareció ninguna más y el análisis de orina salió negativo con lo que todo parecía apuntar a que se trataba de un virus.

Tengo que decir que estoy muy descontenta con las enfermeras y el servicio de la sala de observación. La que manejaba el cotarro no podía ser mas borde. La niña al final pasó varias horas allí y coincidió con su hora de comer. Por supuesto, aunque lo pedimos, no nos dieron nada, ni un mísero yogurt aunque a otros niños sí que se lo dieron. La razón al parecer era que Eva no tenía nada que le impidiese comer cualquier cosa, así que nos teníamos que buscar la vida fuera del hospital. Para colmo, protestaron porque después de ofrecerle unas croquetas y un sandwitch del Rodilla (restaurante más cercano) y que la niña no quisiese apenas probarlo, le compramos unas patatas para que no se quedase sin comer nada (ya sabéis lo que le gustan). De pronto estaba prohibido comer allí, cuando un rato antes me había dicho que le diera algo y todos los demás niños estaban o habían estado tomando cosas. No entendía nada, al parecer las patatas no son una buena comida para una sala de observación, me parece bien, pero entonces que me den ellos una comida con un nivel nutricional adecuado a sus estándares y si no, que me dejen en paz! Me pillé un mosqueo de cuidado y les dije cuatro cosas bien dichas, en cuestión de minutos tenía el alta en la mano… se ve que no les gustan las madres que protestan.

Desafortunadamente tuve que volver por la tarde. Otra vez al levantarse de la siesta la peque nos dio un nuevo susto. En esta ocasión se estaba llenando de pequeños puntos rojos desde las plantas de los pies hacia arriba que iban extendiéndose por momentos. No parecían el tipo de manchas que ellos denominan petequias pero después de que nos dijeran que la observásemos, decidimos volver por si las moscas. Resultó no ser nada tampoco, al parecer pueden tener su origen en la fiebre o en un virus. Esta vez tuvimos suerte y no estuvimos más de una hora en urgencias. Espero no tener que regresar en un tiempo, es agotador y me duele todo el cuerpo.

Mañana no iremos a la guarde, esperemos que se recupere pronto y podamos volver a la normalidad. Muchos besos a tod@s y muchas gracias por vuestras palabras de ánimo del fin de semana.