Sí, lo confieso, al igual que Cruz de Entremadres yo también me he hecho adicta a los talleres, de lo que sea. Me gustan todos: manualidades, cocina, costura, cupcakes, catas, etc. Es oír la palabra taller y entrarme como un cosquilleo en el estómago que no me puedo resistir a apuntarme… En este punto podréis pensar que estoy aprendiendo un sin fin de cosas y que me estoy convirtiendo en una madre supertrendy, pero la realidad es un pelín distinta.

Cuando elijo un taller lo hago porque la temática me atrae, pero mi objetivo principal es pasar un buen rato rodeada de buena gente, casi siempre acompañada de picoteo, algo de bebida y por qué no decirlo, sin niños alrededor por un rato. Si finalmente aprendo algo, ¡estupendo! habré hecho pleno, pero esto no siempre ocurre, y no es culpa de la profe que toque, no señor, es toda mía. Esto fue más o menos lo que me pasó el jueves de la semana pasada cuando asistí al taller Cook&Craft organizado por LANOA, con la colaboración de The Good Food Company.

Este taller tenía la particularidad de que conocía a gran parte de las asistentes, entre ellas me gusta mi barrio, mi gremlin no me come, la niña sin nombre, 39 semanas, mi mama me mola, cruz de entremadres y sin preparación alguna. Esta peculiaridad supuso que nos soltáramos a parlotear mucho antes de lo normal y que hiciésemos que, a Patricia, nuestra profe de cocina, le costase un poco más de lo habitual que hiciésemos lo que habíamos venido a hacer, es decir, COCINAR. Yo creo que el equipo A (la madre del gremlin, la del barrio, la que no tiene nombre, la que mola y yo misma ) fue el más remolón… De hecho, tengo que admitir que me posicioné estratégicamente junto a la tabla de quesos, con una cañita y de ahí sólo me moví para cortar una cebolla. Milagrosamente, con lo llorona que soy, no me hizo derramar ni una sola lágrima. Eso sí, el resto curraron de lo lindo y emplearon toda clase de utensilios sofisticados, que si alguna vez me toca usar, por lo menos no me parecerán de otra galaxia. Además, nos dieron una chuletita con todo el menú e instrucciones, que me guardé a buen recaudo para estudiarla cuidadosamente en casa.

Me gustaría señalar que la cocina era impresionante, me encantaría tener una así. Todo el sitio era perfecto para llevar a cabo este tipo de talleres, fiestas y muchas cosas más, no dejéis de visitar su página web para ver todas las actividades molonas que organizan yo he tomado muy buena nota, volveré.

Después de que elaborásemos (ejem… o me cocinasen) la cena, pasamos a un salón contiguo perfectamente organizado por Diana para nuestra sesión de craft y comimos tranquilamente mientras nos iba contando lo que íbamos a hacer con el material que había por las mesas y en el expositor. Esta noche nuestro objetivo era fabricar un jarrón a partir de un cartón de leche, papel decorado, blondas, cintas de tela, cordones y masking tapes además de decorar con washi unas cajas preciosas de selfpackaging para regalo.
Los materiales que puso a nuestra disposición LANOA eran todos preciosos, en especial me gustaría destacar los cartelitos de Delipapel que adornaron nuestra pechera y que quedaron monísimos con los dibujitos de la madre novata.

El pasado jueves, tampoco fue mi noche para crear, aunque ninguna de las que asistieron me vaya a creer, no se me dan nada mal las manualidades, en serio. He hecho cosas muy chulas, algunas hasta las he colgado en el blog. Pero lo cierto es que esa noche no estaba ni inspirada ni hábil, mis manos preferían sostener una berenjena rellena o una cervecita fresquita a dar forma con papel decorado a un bonito jarrón. Otra explicación podría ser que quisiera dar ejemplo de lo que NO se debe hacer nunca para que te quede bonita una manualidad, o que como dice la MNSN estuviese creando una obra digna de ARCO… Afortunadamente tenía a mi lado a la artistaza de la madre novata que se encargó de decorarme una bonita carpeta para que me llevara los apuntes a casa. El jarrón me lo intentó apañar un poco mejor Diana, pero no había arreglo posible. Mi única creación buena de la noche, fue el paquete que personalicé de selfpackaging para envolver la camiseta que ganó la madre del gremlin hace unas semanas. Al llegar al taller se la entregué en una bolsa hermética del IKEA, perdiendo muchos puntos como madre trendy. Gracias al detalle de regalarle mi paquete personalizado al final de la noche para que se la llevase a casa, creo que pude recuperar alguno…

Como nos lo estábamos pasando tan bien decidimos tomarnos una última copa antes de regresar al calor de nuestras casas. Como hacía una noche expléndida decidimos sentarnos en una terracita a recordar los mejores momentos y contarnos las últimas batallinas. Definitivamente me lo pasé genial y aunque los que hayáis leido esto os podáis llevar la impresión de que no aprendí gran cosa, algo sí que pillé, por ejemplo:

  • Que los utensilios galacticos hacen más facil la vida en la cocina, el dosificador de salsas es lo más y quiero un soplete en mi cocina ya!
  • Que se puede pelar cebolla sin llorar
  • Que el humus no siempre tiene que saber a garbanzos
  • No usar cola para pegar papel
  • No todo se puede arreglar con más washi
  • Si das un regalo, envolverlo como es debido (prohibido bolsas herméticas)
  • Cargar el móvil antes de ir a un taller si luego quieres hacer un post en condiciones, en su defecto, llevar cargador en el bolso

La MNSN, la madre del gremlin, verónika de sin preparación alguna y Cruz de entremadres ya nos han contado su experiencia en sus respectivos blogs, de hecho algunas de las fotos que han ilustrado el mío son suyas, porque mi móvil se apagó al principio de la noche. No dejéis de leerlas 😉

Un abrazo,