Por fin ha terminado la primera semana de guarde. Evita ya ha tenido hoy su primera fiebre, 38.  Además, los cambios en sus rutinas nos están afectando a todos. Lo más significativo es la alteración del sueño. Siempre hemos sido muy metódicos y ordenados con los horarios de la peque, porque ya habíamos detectado que cualquier alteración en sus rutinas suponía rabietas, pérdidas de horas de sueño y varios días de reajuste. Eso es lo que nos está ocurriendo ahora. Además, no se trata de una ligera alteración de horarios, hemos introducido de golpe muchas variables. Un lugar nuevo, gente nueva, alimentos nuevos, todo esto hace que Eva esté mucho más nerviosa  y agitada de lo normal. Afortunadamente la siesta de momento la está haciendo más o menos bien, pero por la noche nos está costando un verdadero triunfo que se duerma. Parece como si no quisiese separarse de nosotros, es oír la palabra cama y empezar a decir “no” como una loca y revolverse como sea para evitar tener que ir a acostarse. Si la llevamos a la cuna finalmente, en contra de su voluntad, se pone a llorar y se angustia de tal manera que parece incluso que va a ahogarse, vamos un show. De momento, hemos optado por dejarla hasta que ya no puede más y cuando está casi dormid,a nos la llevamos a dormir.  Hemos probado a llevarla a la piscina todos los días y al patio a jugar para agotarla físicamente, esto no parece que haya ayudado demasiado.  Ayer incluso decidimos salir a dar una vuelta tarde a ver si esto contribuía a que se cansase y relajase un poco y facilitar la tarea de acostarla.
 No fue mala idea, conseguimos cayera cerca de las 22h, todo un triunfo comparado con las 23 y pico del resto de la semana. Claro acostándose a esas horas a nosotros no nos queda ni un momento para hacer otras cosas o simplemente charlar de nuestras cosas.

Además de la fiebre que no sabemos aun a qué se debe, en general está como más ñoña de lo normal, más caprichosa e irascible. Sé que estamos entrando de lleno en los famosos 2 años con todo lo que eso conlleva, pero espero que volvamos a retomar una rutina más o menos tranquila, que nos deje también a nosotros algún momento al día para descansar y relajarnos un poco. 
¿Qué hacéis vosotr@s para que no se alteren demasiado vuestros peques frente a los cambios?
Un abrazo,