Hace mucho tiempo que tenía ganas de que llegara este fin de semana porque nos habíamos apuntado Juanpa y yo a un taller muy especial. Me hacía ilusión por varios motivos, pero el principal era porque no son muchas las ocasiones que podamos estar los dos solos. No es que me importe mucho, porque a los dos nos encanta estar con nuestra peque todo el rato, pero a veces también es importante dedicarnos unos momentos a nosotros dos.

Encontré este taller por accidente, os cuento el proceso: desde el cumpleaños de Evita tengo en mente la idea de aprender a hacer cupcakes de verdad, de esas chulas que se ven en las pelis americanas que parecen de adorno más que para comerlas… Para ello, de vez en cuando entro en distintos sitios que hacen talleres, buscando uno que me encaje lo mejor posible con mis horarios. Un día encontré en Apetit oh! un taller súper interesante, no tenía nada que ver con los dulces, pero me pareció que podíamos disfrutarlo juntos Juanpa y yo. Se trataba de un taller de cata de cervezas con queso. Lo organizaban un sábado por la tarde y duraba dos horitas así que nos apuntamos sin pensarlo más porque había pocas plazas, de hecho entramos en la segunda edición porque el primero ya estaba completo.

La cata se realiza en la magnífica cocina de Apetit oh! pero la organizan los chicos de Lúpulo a Mansalva en cuya tienda online podréis encontrar una gran variedad de cervezas.

Como buenos entendidos en la materia, nos fueron explicando los conceptos básicos sobre la fabricación de la cerveza y los detalles que debemos conocer a la hora de distinguir todos sus matices. Nos hablaron de los distintos sabores que podemos encontrar: dulce, ácido, amargo y la procedencia de cada uno. Por
ejemplo, el amargor es debido al lúpulo y al tostado de las maltas.
Además de estos sabores báscicos podremos descubrir otros matices en la boca como el
astringente, picante o ardiente. También a la hora de catar cualquier
alimento es fundamental el aroma, que es la percepción que se tiene de la
muestra por vía restronasal, es decir, expulsando el aire por la nariz
cuando se cata la cerveza (ahí queda eso…). Nos dieron a probar distintos tipos de cereal, lupus y algunas especias para que  nos resultara más fácil distinguir esos aromas y sabores durante el ejercicio.

También nos contaron en lineas generales que aspectos se tienen en cuenta a la hora de maridar la cerveza con el queso. Por ejemplo es muy importante considerar la textura del queso, por regla general las cervezas con mayor densidad y sabor deberían tomarse con quesos de las mismas características. También es conveniente buscar similitud en sabores, aunque de vez en cuando también son buenos los contrastes.Hay multitud de combinaciones totalmente diferentes que combinan muy bien pero en algunos casos la cerveza anula el sabor del queso y viceversa. A veces, incluso los sabores no sólo se realzan sino que se transforman logrando mezclas muy interesantes. También es un acierto normalmente combinar productos que se fabrican el las mismas regiones. En este y en casi todos los aspectos de maridaje debemos tener muy presente que cada persona es un mundo y que lo que a mi me gusta a otros
puede que no. Hay un fuerte componente subjetivo.

Las cervezas que catamos en esta ocasión fueron:

Scheider Hefeweisen (German Hefeweizen)
Cibeles Madroño (Pale ale lupulada con madroño)
Domus Summa (Strong Ale)
Taddy Porter (Porter Inglesa)

y los quesos: Rulo de cabra, Afuega’l Pitu, Idiazábal, Blue Stilton:

Entre la documentación que nos facilitaron encontramos una tabla con las mejores combinaciones de cervezas y quesos, los aspectos que debemos considerar en la cata de la cerveza y la de quesos, la información tecnica detallada de cada una de las 4 cervezas que íbamos a probar, un gráfico con las distintas variedades de cerveza existentes, la rueda de sabor/olor de Meeilgard que nos servirá para clasificar los aromas y sabores e identificarlos, y las 4 fichas de cata que íbamos a rellenar durante el ejercicio.

No voy a contaros el resultado destallado de catar cada una de las 4 cervezas con cada uno de los 4 quesos, porque creo que es mucho mejor que os animéis como nosotros y asistáis a alguna de estas catas. Sólo os diré que aprendimos muchos cosas, que las cervezas y los quesos estaban de vicio, que a una servidora le gustaron todas las combinaciones que nos dieron a probar y que pasamos un rato muy divertido.

Si algún día queréis probarlo y no encontráis ningún centro que lo organice (como Apetit oh!) podéis hacerlo en casa, ya que los chicos de Lúpulo a Mansalva organizan catas a domicilio!!! Así que ya sabéis, la próxima celebración o reunión social que no sepáis qué hacer o simplemente os apetezca ampliar vuestra cultura cervecera ya tenéis un plan más al que recurrir. Yo os lo recomiendo :).

Un abrazo,