El jueves pasado empezamos nuestra nueva sección de alimentación infantil. Comenzamos con recetas que contuviesen entre sus ingredientes los superalimentos. Nuestra primera propuesta fue Puré de Brócoli que se ha convertido en uno de los favoritos de nuestra Peque. Hoy os voy a traer otro puré, esta vez de merluza. Desde que Evita comenzó a tomar alimentos sólidos como el resto de nosotros, nos gusta darle de cena como primer plato purés, cremas o calditos para que no se le ovide lo mucho que le gustaban. Uno de sus favoritos siempre ha sido el puré de pescado. Gracias a la thermomix la textura que tiene es super ligera y el sabor es muy suave.

La merluza, al igual que el resto de pescados blancos  tiene muchas proteinas, vitaminas A y D necesarias para el crecimiento y yodo que ayuda al buen funcionamiento del cerebro. Además aporta ácidos grasos Omega3 que tiene propiedades antiinflamatorias.

En esta receta como en el puré de brócoli, además del pescado usaremos otro superalimento: el aceite de oliva. Como ya comentamos tiene muchas propiedades beneficiosas entre las que destacan que mejora la absorción del calcio en el intestino, disminuye el colesterol total y es muy bueno para el corazón.

Los ingredientes del puré de pescado son:

Para cocinarlo utilizaremos la thermomix. Los pasos que seguimos son los siguientes:

1- Limpiar, pelar y echar en el vaso todos los vegetales. Añadimos un cubilete y medio de agua o dos, dependiendo de si el calabacín es más o menos grande y también del tamaño de las patatas.
2- Picamos en la thermomix los vegetales a velocidad 4 durante 30 segundos o hasta que queden pequeños trozos con el mismo tamaño.
3 – Añadimos el pescado y volvemos a picar a velocidad 4 durante 5 ó 10 segundos.
3 – Cocinamos durante 13 minutos a 100 grados con velocidad 1.
4 – Para lograr la textura ligera y a la vez cremosa programamos la thermomix a velocidad 10 durante 4 ó 5 minutos sin temperatura.

Una vez finalizado, repartimos en tuppers las raciones que no vayamos a consumir inmediatamente y las guardamos en el congelador. Un truco para que, cuando lo descongelemos, adopte la misma textura que tenía originalmente es que lo calentemos mucho. De esta forma, al removerlo recuperará perfectamente su consistencia. El inconveniente es que luego tendremos que dejarlo enfriar antes de dárselo a nuestro peque. Yo en mi caso como soy un poco impaciente lo que hago es cambiarlo de recipiente. Finalmente, antes de dárselo de comer le añadimos unos 10ml de aceite de oliva virgen extra en crudo y terminamos de remover.

Espero que os guste tanto como a Evita 🙂