Nuestra hija se está haciendo mayor, se puede decir que ya no es un bebé, es una niña, qué digo una niña! una señorita en miniatura y como tal está empezando a mostrar sus gustos y preferencias, y por supuesto a presumir. Se nota que le encanta que le digas lo guapa que está. La he pillado ya un par de veces mirándose toda coquetuela en el espejo… pronto empieza. Otra cosa que le encanta es peinarse ella y aporrearnos con el cepillo al resto, pero que conste que nos está peinando, no está vengándose por ningún mal rato que le hayamos hecho pasar en el cambiador sacando mocos, qué va. Aunque lo cierto es que juraría haber visto un halo de satisfacción y pillería en su cara con algunos de nuestros ¡ays! de respuesta a cada golpecito del nácar en la cabeza. También es muy graciosa cuando intenta ponerse ella solita la diadema y mejor aun cuando te la intenta poner a ti mientras esquivas los bordes con maestría no siendo que te saque alguno de los ojos por accidente. Vamos, que está para comérsela!

El otro día fue ya el no va más. Descubrió en un cajón los restos de decorar su cuarto: trozos de papel de pared, de la cenefa y unos retales del cojín que hicimos para su banquito.

Los retales resultaron ser el juguete del año. Como si acabase de ver Sonrisas y Lágrimas decidió que lo mejor que podía hacer con ellos era ponérselos a modo de modelito.

Durante un buen rato estuvo que si tira para acá, me enrollo esto por allá, lo estiro, lo doblo, me lo meto por la apertura del pijama, lo llevo en plan foulard, etc…

Finalmente decidí asistirla en su tarea y se lo coloqué en plan toga griega con corona incluida. No veáis cómo le gustó. Comenzó a desfilar por toda la casa, a mirarse de reojo y a lucir palmito como loca. Tanto es así que no había después manera de quitárselo, aunque estuviese muerta de calor debajo de las mil capas de ropa ( body, pijama, toga, diadema, babero de la merienda ) pero qué va, antes muerta que sencilla! debía pensar ella misma para sus adentros.

Si estamos así con 17 meses miedo me da pensar cómo estará con esos mismos años… En fin, no me voy a quejar que la verdad es que está de lo más salado y yo soy del mismo pelaje y no dicen por ahí que el que a lo suyo se parece… pues eso! a disfrutar 🙂