Después de dos días de luces, música y gente en cada esquina, comenzamos el viaje en dirección al Gran Cañón pasando por la presa Hoover. En esta ocasión la carretera fue muy buena durante todo el día, siempre con varios carriles y mejores velocidades máximas.

Por las proximidades de la presa Hoover, la circulación se vuelve más lenta, debido a un control de policía que filtra el acceso por la carretera. Suponemos que se trata de un objetivo terrorista y de ahí que la protejan. Pasada la presa hay varios miradores que permiten aparcar para verla tranquilamente. También organizan visitas por los interiores para conocer su funcionamiento, pero no tenemos tiempo.

Paramos para comer en Williams, un pintoresco pueblecito que vive gracias a la histórica Ruta 66. La comida fue una típica hamburguesa americana y medio pollo asado. Unos cuantos kilómetros más allá (…) llegamos al Parque Nacional del Grand Canyon. Nos reciben los ya habituales Rangers que nos piden el acceso o cobran por ello. Entramos sin problemas con el que ya llevábamos.

El Cañón nos impresionó. El paisaje es espectacular. Se trata de uno de esos lugares en el mundo que hay que ver. Nosotros llegamos hasta él por la orilla sur (South Rimm) y recorrimos (con el coche) toda la parte sur llegando hasta el este. Cada pocos kilómetros hay un mirador con posibilidad de aparcar el coche. Algunos están al pie de la carretera, para otros hay que andar unos metros.


Después continuamos la carretera en dirección a Page. Se trata de un pueblo Navajo famoso por los lagos que le rodean y las maravillas naturales que ha provocado el aire, el agua y la arena en su paisaje, como el Grand Canyon, el Antilope Canyon o el Horse Shoe Bend. En Page nos alojamos en el Holliday Inn Express. Se trata de un hotel de unas 3 estrellas, similar en calidad al de Mammoth Lakes, modesto y pequeño pero limpio y con todos los servicios, incluyendo piscina.

Por la mañana, hicimos la excursión (ya la teníamos reservada) que organizan varias agencias de Navajos para enseñarte el Antilope Canyon. Es un cañón sin río, cuyo suelo es de arena fina y las paredes están moldeadas por el aire y el agua. Según cuentan de vez en cuando se produce una inundación que se lleva la arena del fondo y modifica la estructura de las paredes. Mientras, el viento va trayendo la arena del exterior entre una inundación y la siguiente. Durante nuestra visita, claramente fue uno de los días en los que trabaja el viento llevando la arena (polvo) por todas partes, incluyendo nuestros pulmones.

Después de la excursión, continuamos por nuestra cuenta buscando algún punto de interés en el cauce del río, cerca de Powell Lake. El más destacable es el de Horse Shoe Bend, se trata de un espectacular meandro que hace el río, podéis verlo en la foto. El único inconveniente es que no se puede acceder acceder en coche, sólo andando, en lo que parece una travesía interminable por el desierto. En esta ocasión pensamos que teníamos que haber hecho caso el consejo de mi abuela y haber comprado un revólver para poder defendernos de las serpientes (como en las películas del oeste).

Finalmente, emprenderíamos el viaje de vuelta a Las Vegas por el norte del Cañón, bordeando Utah.